En la Argentina, se detectan cada vez más pacientes celíacos

La celiaquía es una enfermedad del recubrimiento interno del intestino delgado y uno de sus síntomas es el retraso del crecimiento de los chicos. La padece uno de cada 140 argentinos. La cifra aumentó porque la gente consulta más. 


Florencia cumplió 10 años. Es muy flaca, y una de las nenas más bajas de su grado. Sus padres no se preocuparon. La nena jamás faltaba a las consultas médicas periódicas, comía muy poco pero bien, y no tenía ningún síntoma. Este año, su pediatra verificó una vez más en ella algunos parámetros de crecimiento, y volvió a comprobar que no crecía. Algo estaba fallando, y había que buscar la causa. 

Encargó los primeros análisis de sangre, buscó evaluar el funcionamiento de la glándula tiroides. Todo normal. Siguió investigando: le pidió un nuevo estudio para detectar en la sangre los anticuerpos que genera una enfermedad poco conocida, la celiaquía. Esta vez, el resultado fue positivo, y confirmado con una biopsia de intestino. Florencia es celíaca. Y por este motivo no crecía al ritmo que debía.

Datos de la Asociación de Celíacos de la Argentina (ACELA) revelan que 1 cada 140 argentinos es celíaco. Hace tres años, las estadísticas indicaban que había 1 por cada 250. La cantidad creciente de enfermos detectados se debe exclusivamente a que cada vez son más las personas que, frente a alguno de los múltiples síntomas de esta enfermedad, buscan confirmar su posible diagnóstico.

La celiaquía es una enfermedad del recubrimiento interno del intestino delgado (la mucosa o vellosidades). El consumo de una proteína llamada “gluten”, que tienen los cereales, produce su atrofia. Sin embargo, sólo el gluten del trigo, la avena, la cebada, y el centeno (TACC) es el causante del daño en los celíacos. Y como es una enfermedad que no se cura, los celíacos deben seguir durante toda su vida una dieta sin gluten.

Entre los chicos con predisposición a desarrollarla, el inicio de la enfermedad suele presentarse alrededor de los 2 ó 3 años. Entre los adultos puede manifestarse entre los 30 y los 40. En muchos casos puede pasar prácticamente inadvertida hasta que se manifiestan algunas complicaciones. Por eso, entre las enfermedades, se la conoce como la “gran simuladora”, porque hay síntomas que en nada o poco llevan a pensar en este trastorno.

Lo más habitual —aunque no en los chicos— es la diarrea crónica. Anemias severas por falta de absorción del hierro, pérdida de peso, deficiencias en el crecimiento son otros síntomas posibles de la celiaquía. Aunque los niños celíacos no tienen usualmente dolor abdominal, se tornan irritables y están decaídos; crecen por debajo de las posibilidades de los chicos de su edad y a veces detienen el crecimiento; éste puede ser el único síntoma de celiaquía en casos sin diarrea.

A los pocos días de iniciado el tratamiento, la irritabilidad desaparece y el apetito mejora. En algunas semanas, recuperan el peso y decrece la diarrea. Varios meses después, los chicos vuelven a crecer, y la hinchazón abdominal desaparece. Los resultados de los análisis de sangre empiezan a ser normales. Estas mejoras en la salud general y en la apariencia de las personas celíacas ocurren antes de que las vellosidades intestinales estén restauradas por completo.

El trigo, la avena, la cebada y el centeno, todos cereales inofensivos y saludables para la mayoría de las personas, son muy dañinos para los celíacos. La ingestión del gluten de estos cereales les produce un aplanamiento de la superficie intestinal que disminuye el área de absorción de los alimentos. Y es justamente el grado de esa pérdida de absorción lo que genera diferentes grados de síntomas.

3¿Cuál es la causa de esta enfermedad? Esa pregunta todavía no tiene respuestas únicas. Los resultados de las investigaciones —según informó ACELA a Clarín— apuntan a una sustancia. Es la “gliadina” contenida en varios cereales, y que actuaría como disparador del sistema inmunológico que reacciona contra esa sustancia y estimula la formación de anticuerpos. Está comprobado que es una enfermedad hereditaria: es frecuente que si en una familia aparece un caso haya también otros. Los parientes cercanos al celíaco tienen entre un 5 y un 10 por ciento de posibilidades de desarrollar la enfermedad.

Florencia comenzó la dieta hace casi dos meses. Su papá la ve más alta. Su mamá investiga por Internet, busca recetas, la acompaña y come casi lo mismo que su hija para que el cambio no sea tan duro. Como la celiaquía es hereditaria, sus padres y sus cuatro hermanos marcharon a hacerse los análisis. Florencia entendió muy bien lo que sus padres le explicaron: tenía que empezar una dieta, algunos alimentos no podría comerlos más, y si hacía las cosas bien empezaría muy pronto a sentirse mejor. Sobre todo, volvería a crecer. Esto último fue lo que más la entusiasmó. A quien le preguntara sobre su dieta, la respuesta no fallaba: “Todo anda bien ¡Voy a crecer!”. Ahora sólo huele las galletitas de agua que tanto le gustan. Y jamás se olvida de llevar un paquete de galletas de arroz en su mochila cuando va a jugar a la casa de alguna amiga.

Victoria Tatti. DE LA REDACCION DE CLARIN.
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